Enzimas, Salud

Enzimas y la curación de heridas y lesiones

Cuando alguien está en proceso de recuperarse de una lesión, se hace mucho hincapié en la importancia de tener una buena nutrición. Nutrición: las vitaminas, minerales, aminoácidos y grasas que tu cuerpo necesita, son importantes, pero éstos por sí solos no son suficientes. Las enzimas también desempeñan un rol integral en la recuperación de una lesión y la curación de heridas.

De hecho, sin las enzimas, la curación de cualquier herida o lesión simplemente no es posible.

El proceso de curación

La curación es un proceso complejo y se compone de 4 etapas:

          Coagulación sanguínea, o hemostasia, fase, la cual detiene el flujo sanguíneo.

 

          Inflamación, la cual incrementa el flujo sanguíneo al área para así administrar células inmunológicas, nutrientes, enzimas y otras células esenciales a esa misma área.

 

          Proliferación, la etapa donde los tejidos y los nuevos vasos sanguíneos sanan y se cierra la herida.

 

          Maduración, etapa en la cual el tejido es regenerado, o “remodelado”, para igualarse al tejido circundante y los vasos sanguíneos en el área se reducen en número.

 

          (Podrías también encontrar la curación enlistada en tres etapas: inflamación, proliferación y maduración, donde la hemostasia y la inflamación se combinan.)

 

En cada etapa de este proceso, enzimas – específicamente las enzimas sistémicas – llevan a cabo una función.

 

      Las células inmunológicas utilizan las enzimas para matar gérmenes y prevenir infecciones.

      El cuerpo requiere de enzimas para convertir los nutrientes en los bioquímicos necesarios para curar las heridas.

      Las enzimas rompen la fibrina, la cual es un importante agente coagulante usado en el primer paso. Sin una descomposición adecuada de la fibrina, el flujo sanguíneo permanece restringido al área y la herida sana lentamente.

 

Distintos tipos de enzimas sistémicas también tienen que ver con la división celular, replicación de ADN y, de hecho, todas las reacciones bioquímicas que tienen lugar durante el proceso de curación.

Aunque, debido a todos los roles que las enzimas sistémicas desempeñan en el proceso de curación, investigadores continúan descubriendo nuevas enzimas y formas en que las enzimas funcionan. Por ejemplo, un estudio realizado el 2016 publicado en el ‘Wound Repair and Regeneration’ reportó el nuevo descubrimiento de una enzima llamada neutrófilo, la cual es utilizada por las células inmunológicas para construir vasos sanguíneos durante la etapa de curación llamada proliferación. Esto subraya la realidad que nos muestra que las enzimas sistémicas conducen el proceso completo.

 

Las enzimas sistémicas, no obstante, no son las únicas que se necesitan durante el proceso de curación.

La conexión entre enzimas y nutrición para la curación de heridas

Mientras que las enzimas sistémicas aportan su ayuda con los procesos involucrados en la curación, las enzimas digestivas también tienen un papel fundamental.

Las enzimas digestivas son aquellas enzimas que se liberan en la boca, estómago e intestino delgado cuando comes, esto con el fin de descomponer carbohidratos, proteínas y grasas y convertirlos en nutrientes que puedas absorber. Son especialmente importantes cuando uno se está recuperando de una lesión pues el cuerpo necesita de cada nutriente que ingrese al mismo para poder sanar.

Consumir más alimentos nutritivos para obtener los nutrientes extra que el cuerpo necesita es importante. El valor de estos nutrientes extra, sin embargo, se refleja solamente en qué tan disponibles se encuentran para que el cuerpo haga uso de ellos. Si éstos nunca logran llegar a la sangre, no te aportan nada bueno.

Es el motivo por el cual consumir frutas y verduras crudas y frescas es tan importante. Éstas contienen enzimas que te ayudan con la digestión. Esto le da a las enzimas digestivas un rol directo e indirecto como soporte en el proceso de curación.

          Ayuda directamente con la curación al incrementar la cantidad de nutrientes disponibles que tiene el cuerpo.

          El efecto indirecto yace en la habilidad de tu cuerpo para enfocarse en producir enzimas sistémicas pues así necesita menos enzimas digestivas para hacer su trabajo.

La importancia de las enzimas para la curación es la razón por la cual más y más atletas han comenzado a tomar suplementos con enzimas durante la etapa de recuperación. El consumir un suplemento con enzimas digestivas tal como el Digest Infused ayuda al cuerpo a maximizar la digestión y absorción de los nutrientes necesarios para la curación.

Los suplementos con enzimas digestivas no son los únicos que ayudan con la curación. Numerosas enzimas sistémicas y proteolíticas disponibles a través del consumo de suplementos son conocidas por promover una pronta recuperación.

Las enzimas sistémicas y proteolíticas que ayudan con la curación

Las proteasas son un tipo de enzimas sistémicas conocidas por el papel que juegan en la curación de heridas. Éstas descomponen las proteínas, las cuales son constituidas por la fibrina, vasos sanguíneos, tejido, células inmunológicas y otros componentes involucrados en el proceso de curación. El término ‘enzimas proteolíticas’ hace alusión a este tipo de enzima sistémica.

Existen diferentes clases de proteasas. Por ejemplo, nuestra mezcla de enzimas sistémicas Metabolic Infused contiene Proteasa I, II y III. El cuerpo humano produce proteasas como éstas y muchas más para cada tipo de propósito como mantener la sangre libre de residuos y, por supuesto, la curación de heridas.

Las proteasas son producidas por el cuerpo o suministradas a través del consumo de suplementos, sin embargo, no son las únicas enzimas famosas por ayudar con la curación. He aquí 6 más:

Seaprose.

También conocidas como proteasa-s, esta enzima proteolítica es bien conocida por la forma en que mejora la descomposición de la mucosidad y sirve de ayuda en caso de alguna condición respiratoria. Los investigadores se han percatado de que esta enzima reduce el dolor y la inflamación y mejora el proceso de curación en general.

Nattokinase.

La bacteria llamada Bacillus subtilis produce esta enzima. La enzima obtiene su nombre de ‘natto’, ya que estas bacterias tienen que ver con la elaboración de este alimento japonés fermentado. El nattokinase es una enzima fibrinolítica, lo cual significa que tiene un efecto específico en la descomposición de la fibrina, un componente clave en la formación de heridas.

La fibrina debe ser removida consistentemente a través del proceso de curación para permitir que el tejido reparado tome su lugar. Los científicos han observado que el Nattokinase estimula y promueve la curación con una regeneración potenciada en el área de la herida.

Serratiopeptidasa.

He aquí otra enzima proteolítica. Conocida por su habilidad para reducir la inflamación, juega un rol esencial en el proceso de curación. Como lo apuntó una investigación, “La serratiopeptidasa es una enzima líder, la cual cuenta con largo historial médico [sic] como un efectivo medicamento antiinflamatorio.”

Bromelina.

Esta enzima proteasa ha captado mucho la atención de científicos en años recientes. Proveniente de la piña, se ha descubierto que la bromelina contribuye en muchas de las etapas de la curación de heridas. Estudios recientes indican que ésta puede representar una forma efectiva de mejorar y acelerar la recuperación de lesiones deportivas.

Papaína.

Esta enzima proteolítica proviene de la papaya cruda y es conocida por tener la habilidad de descomponer las fibras proteicas más duras. A través de ensayos, se ha encontrado que ésta nos ayuda con los procesos de curación corporales en sus diferentes etapas, tanto como la bromelina. En un estudio donde se usó la papaína en un gel tópico para tratar las heridas cutáneas, los investigadores reportaron que ésta redujo la inflamación e incrementó la velocidad de recuperación de tejidos.

Catalasa.

A diferencia de las enzimas proteolíticas enlistadas aquí, la catalasa reduce el peróxido de hidrógeno (H2O2). En lo que a curación de heridas se refiere, el H2O2 juega un papel importante como una molécula de señalización que permite iniciar las etapas del proceso de curación.

 

Aun así, el H2O2 es un potente agente oxidante, lo cual lo convierte en una molécula potencialmente dañina que debe ser descompuesta una vez que ha cumplido con su función. Si ésta no es descompuesta, el H2O2 genera radicales libres, las moléculas que pueden causarle daño a las células y al ADN. Debido a que la curación de las heridas y lesiones produce mucho H2O2, la catalasa es una enzima sistémica esencial para la curación.

Cómo consumir suficientes enzimas para así garantizar la curación

El cuerpo humano produce enzimas de forma natural. El reto llega a los 20 años de edad, ya que comienza a producir menos. Agreguémosle la exposición a toxinas, lesiones y condiciones ya existentes y otros factores que podrían mermar los sistemas inmunológico y digestivo y tu cuerpo podría batallar para funcionar correctamente.

Consumir muchas frutas y verduras frescas y crudas es una forma de brindarle importantes enzimas digestivas a tu dieta. Comer natto, si es de tu agrado, es una buena manera de obtener una buena fuente de Nattokinase. La piña y la papaya son excelentes frutas por sus enzimas y contenido nutricional de vitaminas C y A.

Los suplementos, tales como el Digest Infused y el Metabolic Infused, representan otra forma de asegurarnos de obtener las enzimas que necesitamos. Las enzimas digestivas te ayudan a obtener los nutrientes que necesitas. Las enzimas sistémicas le suministran a tu cuerpo las enzimas que necesita para que se lleve a cabo la curación. Una gran ventaja de los suplementos es que estás consciente del tipo y volumen que estás consumiendo en cada dosis.

Con esto no insinuamos que no debas comer piña, papaya o natto. Por el contrario, si estás recuperándote de una lesión, entre más cosas puedas hacer para mejorar el proceso, más rápido sanará. Por lo tanto, come frutas y verduras frescas, consume grandes cantidades de proteína magra y grasas saludables; y no olvides ayudar a dicho proceso con muchas enzimas digestivas y sistémicas.

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